¡No hay calabozos ni mazmorras en este monumento! Pero el Palacio de la Marina posee ciertos lugares insólitos y pasajes secretos. Aquí le revelamos los seis lugares más asombrosos del edificio.

Vigilar la rue de Rivoli

Fue en torno a la Plaza de la Concordia y la Ópera donde tuvieron lugar los últimos combates por la liberación de París en agosto de 1944.

En ese entonces, el Palacio de la Marina estaba ocupado por el Estado Mayor de la Armada Alemana. Muchos soldados nazis todavía estaban atrincherados allí, principalmente en elsalón de esquina del aposento del intendente, en la primera planta. Ubicado en la esquina de la Plaza de la Concordia y la Rue de Rivoli, este espacio ofrecía una posición estratégica para observar la llegada de los combatientes franceses. Escondidos detrás de las contraventanas interiores del edificio, los alemanes podían observar discretamente a sus enemigos a través de una mirilla perforada en el medio de la contraventana.

 

Los habitantes buscan refugio de los disparos de los francotiradores alemanes durante el ingreso de los aliados en la Plaza de la Concordia el 25 de agosto de 1944

 

El gabinete de los espejos

Pierre-Elisabeth de Fontanieu, el primer intendente del Guardamuebles de la Corona en instalarse en el Palacio de la Marina, era soltero y conocido por su gusto por las mujeres de la ópera... especialmente las casquivanas. Hizo fabricar este gabinete íntimo, que revela su pasión por el libertinaje. 

Ingresando directamente desde su dormitorio, se descubren grandes espejos murales enmarcados por magníficas decoraciones doradas y talladas. Los espejos están pintados con adornos florales, pájaros, mujeres y pequeños querubines regordetes. ¡Sin embargo, los motivos originales eran mujeres desnudas sobre pedestales, y no angelitos, quienes adornaban los espejos! Fue la esposa de Marc-Antoine Thierry de Ville d'Avray, sucesor de Fontanieu, quien hizo retocar las pinturas por pudor. La decoración no es menos delicada y atractiva.

 

El gabinete de los espejos, accesible directamente desde el dormitorio de Pierre-Elisabeth de Fontanieu

 

Espiar al gabinete diplomático

¡No hay diplomacia sin espionaje!

Las paredes del salón diplomático del Palacio de la Marina deben haber guardado muchos secretos. ¿Pero sabía que también podían revelarlos? En efecto, detrás del muro de la chimenea se esconde un estrecho escondite, que permitía a oídos indiscretos escuchar las conversaciones, seguramente muy animadas, que tenían lugar en el salón diplomático. ¡Pero no es apto para claustrófobos!

 

Cabinet dit de l'espion

El "gabinete del espía", en el salón diplomático de la primera planta

 

Rastros de un robo espectacular

Uno de los robos más importantes de la historia de Francia tuvo lugar durante la noche de septiembre de 1792. Cuarenta ladrones irrumpieron en el palacio del Guardamuebles para robar las Joyas de la Corona.

Escondidos por la penumbra, treparon por la fachada del edificio hasta llegar a la logia de la Plaza de la Concordia. Desde allí, pudieron romper silenciosamente una contraventana, para ingresar al salón donde estaban guardadas las joyas.

El edificio aún conserva las rastros de este robo en la contraventana perforada.

 

La mesa voladora

Pierre-Elisabeth de Fontanieu era un visionario. Hizo instalar las últimas innovaciones en el ámbito del mobiliario y la decoración en sus aposentos privados. En ese momento, había pocos comedores. Se comía en un salón, en el cual los sirvientes instalaban una mesa sobre caballetes. Pero, ¿cómo conversar tranquilamente con los invitados, en medio de las idas y venidas de los sirvientes para servir los platos? La solución era una mesa "voladora", que subía y bajaba entre el salón del entrepiso y la zona de la cocina ubicada en la planta inferior gracias a un ingenioso sistema de cuerdas y poleas.

Esta innovación es tan cara que incluso el rey Luis XV debió renunciar a ella para su Palacio de Versalles.

 

La habitación del ayuda de cámara

¡Un ayuda de cámara siempre debe estar disponible! Sus responsabilidades son grandes e, incluso en medio de la noche, debe poder servir a su amo lo más rápido posible.
Por ello, cuando se acondicionó el Guardamuebles de la Corona, y más precisamente el aposento del intendente, se instaló una pequeña habitación en el entrepiso de la habitación del intendente: es la habitación del ayuda de cámara.

Este pequeño cuarto tiene solo una cama. Pero gracias a las ventanas a través de las cuales puede ver la antecámara del estudio del intendente, este sirviente puede reaccionar instantáneamente, descender por una escalera estrecha, tomar una pequeña puerta trasera y entrar directamente al aposento de su amo. Astuto, ¿verdad?

 

¡Descubra estos lugares insólitos en su visita al Palacio de la Marina!