Luego de 200 años de presencia en el palacio, la Marina ha dejado su huella en el edificio que albergaba el Guardamuebles de la Corona. Los marinos, por supuesto, ampliaron y reorganizaron las instalaciones en función de sus necesidades y de los cambios en las técnicas de trabajo (electricidad, teléfono, Internet, etc.), pero también rediseñaron la decoración de este monumento, que al día de hoy sigue siendo un testimonio de la gloria de la Armada francesa.

La galería de los puertos de guerra

Si le dicen "marino", ¿piensa en "puerto"? Los puertos de guerra se destacan en esta galería, que da al patio de honor y que posee una decoración de madera tallada que data de los años 1867-1870. Por lo tanto, en esta galería de espíritu "colonial" se encuentran los cinco principales puertos de guerra de la época: Cherburgo, Brest, Lorient, Rochefort y Tolón.

Sus nombres están escritos en medallones dorados sobre paneles de madera pintados para imitar el ébano o la caoba.

 

La anécdota

Todos los medallones son idénticos y están coronados por una estrella excepto... el de Rochefort, que está invertido y coronado por el monograma "N" finamente entrelazado con el número "3", símbolo de Napoleón III. Es gracias a este detalle que se pudo establecer que la creación de este ornamento tuvo lugar durante el Segundo Imperio.

 

La galería de los puertos de guerra en el Palacio de la Marina, con vistas al patio de honor

 

La escalera de honor

Elemento central del edificio, la escalera es tomada por todos los invitados de prestigio que se visitan el Palacio de la Marina, especialmente durante los numerosos bailes que se ofrecían a lo largo del siglo XIX.

No es de extrañar que la Marina haya decidido poner su símbolo en la barandilla de la escalera, utilizando dos grandes medallones que representan un ancla marina, entrelazada con dos delfines.

 

La escalera de honor del Palacio de la Marina en 1922

 

¿Lo sabía?

¿Por qué los delfines suelen simbolizar a la marina y a los marinos? ¡La explicación se encuentra en la  mitología griega! Un día, Dioniso, dios del vino y la embriaguez, tomó un barco para ir a la isla de Naxos. Viajaba de incógnito, bajo la apariencia de un joven mortal. Durante la travesía, escuchó una conversación entre los marineros, que planeaban venderlo como esclavo en Asia. Dionisio se enfurece, transforma a los remos en serpientes, y hace crecer una viña prodigiosa que invade el barco, mientras el sonido de una flauta mágica aterroriza a los marinos. El único escape para ellos es saltar al mar, hacia una muerte segura. Es entonces que Poseidón, dios del mar, sale al rescate de los desafortunados marinos, transformándolos en delfines. Salvados, se encargan desde entonces de ayudar a los náufragos.

 

Los salones de honor

Durante la primera mitad del siglo XIX, diversos ministros intentaron darle un estilo propio a la antigua galería del mobiliario. En la época del Guardamuebles, esta galería servía para exhibir los grandes muebles al público. Debido a esto, era muy amplia y poco práctica.

Luego de varios intentos fallidos, el almirante Mackau, nombrado ministro de la Marina en 1843, puso en marcha una importante restauración de esta galería, para convertirla en una sala de recepción y un gran comedor

La decoración de estas salas es magnífica, y sus paneles blancos permiten destacar las decoraciones de madera tallada y dorada. Las chimeneas a ambos lados del conjunto están rematadas con espejos en los cuales se reflejan los candelabros y los dorados del techo

Estas salas se convirtieron en el escenario ideal para todos los eventos de prestigio  organizados por el Estado o por los ministerios de la Marina durante los siglos XIX y XX.

 

Salon des amiraux et salon d’honneur

El salón de los almirantes y el salón de honor están decorados con su estilo actual desde 1843.

 

En la decoración de estos salones de honor hay varias referencias a la Armada francesa y a su influencia en el mundo:

Los retratos de grandes marinos

En las paredes hay retratos de almirantes famosos del Antiguo Régimen:

  • Anne Hilarion de Costentin de Tourville: vicealmirante de Luis XIV;
  • Jean Bart: corsario proveniente de una familia de famosos marinos;
  • René Duguay-Trouin: corsario de Saint-Malo con ochenta combates en su haber;
  • Abraham Duquesne: teniente general de los ejércitos navales de Luis XIV;
  • Louis-Antoine de Bougainville: navegador y explorador;
  • Charles Louis du Couëdic: oficial naval que participó en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos;
  • Claude de Forbin: oficial naval francés del Gran Siglo;
  • Jean-François de La Pérouse:  Capitán y explorador, desaparecido en altamar en 1788;
  • Pierre-André de Suffren: vicealmirante famoso por sus numerosas hazañas contra la Armada inglesa;
  • Louis-René-Madeleine de Latouche-Tréville: oficial naval y político durante la Revolución Francesa.

 

Portrait de Suffren dans le salon des amiraux de l'Hôtel de la Marine

Retrato de Suffren en el salón de los almirantes del Palacio de la Marina

 

Azul, blanco, rojo

¿Lo sabía?

Fue en 1830, bajo la Monarquía de Julio, que Francia adoptó la bandera tricolor. Pero esta bandera ya era utilizada por la Armada desde 1794. Por lo tanto, no es de extrañar que el ministerio de la Marina muestre su apego al país y a la bandera en la decoración del techo de los salones de gala.

 

Anclas y cornucopias...

Pero los signos más sutiles (aunque omnipresentes) de la presencia del ministerio de la Marina, son sin duda las muchas anclas, entrelazadas o no, los peces y delfines, y las cornucopias que se pueden encontrar por todas partes en las decoraciones del monumento.

En los salones de honor en particular, se pueden observar cornucopias en las puertas, proas de embarcaciones en las decoraciones del techo, y sirenas en el marco de los espejos...

 

Detalle de la decoración del techo del Salón de Honor del Palacio de la Marina

 

A pesar de que la Armada abandonó el edificio en 2015, el recuerdo de sus 226 años de presencia sigue vivo. Venga y descubra los numerosos símbolos marítimos en las suntuosas decoraciones de los salones del Palacio de la Marina, pero también en la antigua oficina del Jefe de Estado Mayor, donde la mesa de los marinos reproduce las expediciones de los principales navegantes franceses.