Muchos bailes prominentes tuvieron lugar en los salones de honor del Palacio de la Marina, cuando era la sede del ministerio de la Marina.

Estos son cuatro bailes que marcaron particularmente el siglo XIX.

Bal donné au ministère de la Marine

Ilustración de un baile en el Palacio de la Marina

 

27 de febrero de 1802: el baile de Europa

Se trata del primer baile después del Terror, y marca la renovación de la vida social parisina. Por invitación de Bonaparte, entonces Primer Cónsul, el ministro de la Marina invita a las grandes personalidades de Europa a un grandioso baile. ¿El objetivo? Mostrar el poder de Francia, pero especialmente el del Consulado...  ¡y de Bonaparte!

Las anécdotas: 

  • Los nobles franceses, recién regresados del exilio, fueron anunciados sin su título nobiliario, y solo los invitados extranjeros tuvieron derecho al anuncio de sus títulos. De esa forma, el nuevo régimen demuestra su control sobre los miembros del Antiguo Régimen.
  • Gaspard Monge, antiguo ministro de la Marina entre 1792 y 1793, estuvo presente para la ocasión. Desde la ventana de su oficina en el Palacio de la Marina, había presenciado la ejecución de Luis XVI, firmando allí el certificado de defunción del rey.

 

Junio de 1825: el baile de coronación de Carlos X

El 29 de mayo de 1825, Carlos X retoma la tradición de ser coronado rey de Francia en una ceremonia en Reims. Para la ocasión, se ofrecen varios bailes en París durante las semanas posteriores. Todo París está invitado a grandiosas recepciones, cada una más imponente y más lujosa que la anterior. El ministerio de la Marina también participa en las festividades y organiza su propio baile. Entre la decoración y el refinado estilo de las damas, los testigos de la época quedaron impresionados por el esplendor de esta velada.

Una anécdota: la iluminación se realizó con lámparas de cristal azul, ornamentadas con anclas marinas. 

12 de febrero de 1866: el baile de Napoleón III

Ese día, el ministro de la Marina, el marqués de Chasseloup-Laubat, celebró un baile de disfraces en presencia de Napoleón III y la emperatriz Eugenia. Entre 1200 y 3000 invitados asistieron para disfrutar de las 18 salas iluminadas, recientemente renovadas por el Ministro. El emperador y la emperatriz aparecieron a las once de la noche, cada uno con una máscara, y cenaron en un comedor separado, disfrutando de una mesa dispuesta para veinte cubiertos.

La velada estuvo marcada por "la procesión de las naciones": mujeres disfrazadas, acompañadas por un cortejo, desfilaron en los salones para simbolizar Francia y las diferentes regiones del mundo: Europa, Asia, África y América. Francia lucía un largo vestido blanco y una banda con los colores del país. Llevaba una rama de olivo en la mano, simbolizando la paz.

Esta puesta en escena, ideada por el propio ministro, pretendía mostrar la fuerza de la Armada francesa y de la política colonizadora del Imperio.

 

18 de octubre de 1893: el baile de la escuadra rusa

Después del desastre de la guerra de 1870, que desembocó en el derrocamiento del Imperio, la Tercera República buscaba nuevos aliados en Europa. En 1892, firmó un acuerdo de cooperación militar con Rusia. 

Para celebrar esta alianza, el Ministro de la Marina ofreció una gran cena, seguida de un baile. Había tantos invitados que la logia que daba a la Plaza de la Concordia se transformó en un salón de baile, lo que dio a los invitados la oportunidad de saludar a la gran multitud reunida en la plaza.

 

Couverture du Petit Journal du 21 octobre 1893 : les bals de l'Arsenal

Portada del Petit Journal del 21 de octubre de 1893: los bailes del Arsenal

 

Este baile fue la última gran recepción que se dio en los salones del Palacio de la Marina antes de la Primera Guerra Mundial. Incluso hoy en día, los salones de honor del monumento reflejan el esplendor de estos grandes bailes sociales. 

Dorados, candelabros relucientes... ¡Nada mejor que una visita para imaginarse bailando en los salones!